sábado, 15 de junio de 2013

Del futuro de Irán y otros retos

Inflación, desigualdad social y replanteamiento de las relaciones diplomáticas son algunos de los cientos de retos que enfrenta la nación islamista


En un contexto de aislamiento económico a causa de las disparidades políticas con los países del primer mundo, la crisis nuclear y el desprestigio de la nación a nivel mundial; el país islámico se enfrentó ayer a las elecciones presidenciales, siendo participe de los sufragios con mayor participación en su historia. ¿Qué retos le deparan al nuevo mandatario?

Ayer, viernes 14 de junio del 2013, concluyeron las votaciones para presidente y concejales en Irán, las cuales estuvieron enmarcadas en un proceso de amplia participación, por lo que se tuvo que prolongar el tiempo de votación y en las que se dio una “tensa calma” al haber una aparente neutralidad política por parte del líder supremo Alí Jamenei y candidatos con tendencias políticas poco radicales. Después de un extenso proceso selectivo en el que se presentaron más de 680 civiles para la candidatura a la presidencia, el consejo de guardianes opto por elegir a tan solo 8: Ali Akbar Velayatí, antiguo ministro de asuntos exteriores; Mohammad-Bagher Ghalibaf, alcalde de Teherán; Hassan Rouhaní, reformista y Said Jalilí, jefe de negociaciones nucleares y uno de los favoritos.

Aunque la nación asiática ha crecido económicamente desde la Revolución Islámica en 1979, las sanciones internacionales --como consecuencia de sus políticas nucleares-- la han sumido en un aislamiento protagonizado y dirigido por los Estados Unidos, sumando a esto los diferendos entre países vecinos producto del apoyo que se ha brindado al régimen Sirio y a gobiernos de izquierda como los de Venezuela, Corea del Norte y Cuba; lo cual ha producido altas tazas de inflación debido a la escasez de materias primas y a la disminución notoria de las relaciones comerciales internacionales. La fuga de cerebros --como consecuencia del desempleo y la carencia de salarios acordes al nivel de estudio-- también se han sumado a las dificultades del país. En cuanto a Derechos Humanos, se visibiliza un alto nivel de desigualdad social, donde la mujer, los LGBTI y las minorías han sido excluidos, juzgados y sometidos a cárcel, torturas y pena de muerte en los casos más extremos por su condición. El sistema judicial es radical, conservador y a hoy,  no existen garantías reales de participación política y de libertad de expresión.

En el marco de las problemáticas descritas, los iraníes buscan a un hombre que redirija la nación hacia una inclusión a las minorías, esas que se abstuvieron en las votaciones del 2005, y que estuvieron en desacuerdo con la reelección de Ahmadinejad, así como también esperan que el nuevo mandatario impulse nuevas políticas que no afecten las relaciones internacionales del país en pro de una solución diplomática ante las arbitrarias sanciones impuestas por organismos asociados a los Estados Unidos. Aunque la política internacional del país se ha visto devastada, los ciudadanos del país asiático optan principalmente por la solución a los errores de la administración de las políticas economicas, las cuales asignan ineficientemente los recursos de la nación, siendo la población de bajos recursos la más afectada.

Son muchos los retos, sin menospreciar la evidente mejoría interna de la nación, que ha producido crecimiento urbano y mejoras en educación, salud e infraestructura estatal. Los resultados de los comicios siguen siendo una incógnita para los iraníes y para el mundo, quienes esperamos con esperanza la llegada de un mandatario que sin ceder a la presión internacional, dé solución a las falencias que agobian al país árabe. 




@DavidChala en twitter.


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