Del futuro de Irán y otros retos
Inflación, desigualdad social y replanteamiento de las
relaciones diplomáticas son algunos de los cientos de retos que enfrenta la nación islamista
En un contexto de aislamiento económico
a causa de las disparidades políticas con los países del primer mundo, la
crisis nuclear y el desprestigio de la
nación a nivel mundial; el país islámico se enfrentó ayer a las elecciones
presidenciales, siendo participe de los sufragios con mayor participación en su
historia. ¿Qué retos le deparan al nuevo mandatario?
Ayer, viernes 14 de junio del 2013,
concluyeron las votaciones para presidente y concejales en Irán, las cuales estuvieron
enmarcadas en un proceso de amplia participación, por lo que se tuvo que
prolongar el tiempo de votación y en las que se dio una “tensa calma” al haber
una aparente neutralidad política por parte del líder supremo Alí Jamenei y
candidatos con tendencias políticas poco radicales. Después de un extenso
proceso selectivo en el que se presentaron más de 680 civiles para la
candidatura a la presidencia, el consejo de guardianes opto por elegir a tan
solo 8: Ali Akbar Velayatí, antiguo ministro de
asuntos exteriores; Mohammad-Bagher Ghalibaf, alcalde de Teherán; Hassan
Rouhaní, reformista y Said Jalilí, jefe de
negociaciones nucleares y uno de los favoritos.
Aunque la nación asiática ha crecido económicamente
desde la Revolución Islámica en 1979, las sanciones internacionales --como
consecuencia de sus políticas nucleares-- la han sumido en un aislamiento
protagonizado y dirigido por los Estados Unidos, sumando a esto los diferendos entre
países vecinos producto del apoyo que se ha brindado al régimen Sirio y a gobiernos de izquierda como los de Venezuela, Corea del Norte y Cuba; lo
cual ha producido altas tazas de inflación debido a la escasez de materias primas y a la disminución notoria de las relaciones comerciales internacionales. La fuga de
cerebros --como consecuencia del desempleo y la carencia de salarios acordes al nivel de estudio-- también se han sumado a las dificultades del país. En cuanto a Derechos Humanos, se visibiliza un alto nivel de desigualdad social,
donde la mujer, los LGBTI y las minorías han sido excluidos, juzgados y sometidos a cárcel,
torturas y pena de muerte en los casos más extremos por su condición. El sistema judicial es
radical, conservador y a hoy, no existen garantías reales de participación política y de libertad
de expresión.
En el marco de las problemáticas descritas,
los iraníes buscan a un hombre que redirija la nación hacia una inclusión a las
minorías, esas que se abstuvieron en las votaciones del 2005, y que estuvieron
en desacuerdo con la reelección de Ahmadinejad, así como también esperan que el nuevo mandatario impulse nuevas políticas que
no afecten las relaciones internacionales del país en pro de una solución diplomática
ante las arbitrarias sanciones impuestas por organismos asociados a los Estados
Unidos. Aunque la política internacional del país se ha visto devastada, los
ciudadanos del país asiático optan principalmente por la solución a los errores de la administración de las políticas economicas, las cuales asignan ineficientemente los
recursos de la nación, siendo la población de bajos recursos la más afectada.
Son muchos los retos, sin menospreciar la evidente mejoría interna de la nación, que ha producido crecimiento urbano y mejoras
en educación, salud e infraestructura estatal. Los resultados de
los comicios siguen siendo una incógnita para los iraníes y para el mundo, quienes esperamos con esperanza la llegada de un mandatario que sin ceder a la
presión internacional, dé solución a las falencias que agobian al país árabe.
@DavidChala en twitter.
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